Qué quiso de John Locke cuando afirmó que “la mente es una tabla rasa”


La idea de que “la mente es una tabla rasa” se convirtió en una de las definiciones más influyentes del pensamiento moderno. Con esa imagen, John Locke planteó que el conocimiento no es innato, sino que se construye a partir de la experiencia.
Referente central del empirismo y considerado el “padre del liberalismo clásico”, el filósofo inglés reformuló la manera de entender la relación entre el individuo y el Estado a fines del siglo XVII. En sus obras, defendió que el poder político no proviene de un derecho divino, sino del consentimiento de la sociedad.
Su aporte fue clave para el desarrollo de la teoría del contrato social y para la consolidación de límites al poder absoluto. En esa línea, el historiador Felipe Pigna lo ubica como un pionero del pensamiento antiabsolutista, al promover una concepción del gobierno sujeta a reglas y control ciudadano.
En su reflexión sobre la mente humana, Locke sostuvo que el conocimiento no es innato, sino que se forma de manera progresiva a partir de la experiencia. Desde esa perspectiva, es considerado uno de los puntos de partida de la concepción moderna del “yo”, una noción que luego sería desarrollada y reformulada por distintos pensadores a lo largo de la historia.
Lo principal en el pensamiento de Locke en relación a la “mente como una tabla rasa”, es que rechazaba el “innatismo” o la idea de que existen estructuras mentales previas a la experiencia. Muchos pensadores creían que veníamos al mundo con ideas innatas (como Descartes), lo que refutó.
Por otro lado, creía que si la mente es una tabla rasa en blanco, se puede “llenar” con el contacto directo con el mundo exterior a través de los sentidos, y a través de la reflexión o una mirada al interior.
Todas estas ideas las explayó en su “Ensayo sobre el entendimiento humano“, libro publicado en 1690 que probablemente sea su obra más conocida. La misma representa una descripción funcional del acto de conocimiento del hombre e intenta reflexionar sobre la naturaleza de la razón.
Lejos de venir al mundo con algo innato, para Locke el entendimiento se encuentra vacío como una hoja en blanco antes de la experiencia. Para él, las cualidades sensibles de los objetos son transmitidas a la mente a través de los sentidos. Por esto se dice que es un referente del empirismo, ya que su idea sostiene que el mundo externo le da el conocimiento a la mente a través de los sentidos.
Locke también hablaba sobre una estructura jerárquica de nuestro conocimiento, que dividió en ideas simples y complejas. Las primeras se combinan y se juntan para activar las segundas, donde se puede crear algo nuevo.
Esto es un punto importante de su teoría del conocimiento, donde las ideas complejas surgen cuando la mente toma ideas simples (las percepciones más básicas o “átomos”) y las abstrae, combina o compara.
Estas se diferencian porque terminan transformándose en una actividad mental, no mera percepción. Para concluir, vale decir que aunque la idea de una “mente en blanco” está presente desde Aristóteles, fue el filósofo inglés quien la desarrolló y popularizó.
Fuente: www.clarin.com



